En la calle de Isabel la Católica número 26 se encontraba la antigua Joyería La Esmeralda en un edificio que se construyó entre los años de 1890 y 1892, por los arquitectos Eleuterio Méndez y Francisco J. Serrano quienes diseñaron este edificio, que albergó la joyería más exclusiva de la sociedad porfiriana.
“La Esmeralda” importaba relojes y joyería de la más alta calidad y este reloj de chimenea es un claro ejemplo. De principios del siglo XX es de origen francés y destacan su par de candelabros montados en mármol de carrara y fundición en bronce, es una pieza totalmente art nouveau.
¡Una pieza realmente única!
